Fueron los mayas los que crearon un brebaje amargo llamado
“chocolha” hecho de semillas de cacao, que solo podían consumir nobles y reyes.
Se describía diversas formas de elaborarlo y perfumarlo, más líquido o espeso,
con más o menos espuma, con miel, maíz o chile picante.
El chocolate
permaneció en estado líquido, como bebida, hasta bien avanzado el siglo XIX.
Concretamente en 1828, cuando fue empleada la prensa hidráulica en la
extracción de la manteca de cacao. Los descubrimientos técnicos posteriores,
realizados en Europa, con el objeto de mejorar tanto su manipulación como su
elaboración, y el mejor conocimiento sobre la composición del chocolate,
lograron modificar su aspecto inicial de bebida. Es a finales del siglo XIX, y
comienzos del XX, cuando surgen como novedad las primeras elaboraciones
confiteras de chocolate sólido: bombones, pralinés, barras de chocolate, etc.
Las características que necesita la planta para su crecimiento hacen que el
cacao se pueda cultivar solamente en algunas regiones con clima tropical; si
inicialmente la producción provenía de América, esta situación iría cambiando
poco a poco. En la actualidad más de la mitad de la producción del cacao
proviene de África
ANTECEDENTES DEL CHOCOLATE
El En el año 600 antes de Cristo, los mayas emigraron hacia
el norte, procedentes de América del Sur, cultivando las primeras plantaciones
de cacao que se conocen en la península del Yucatán. Los mayas consideraban el
cacao un producto muy valioso por lo que lo utilizaban como moneda y como
medida.
El primer contacto del mundo occidental con el cacao se
remonta al año 1502 con Cristóbal Colón. Pero el verdadero descubrimiento del
cacao por los españoles no se produjo hasta 1519, cuando Hernán Cortés
desembarcó en México.
Hernán Cortés fue recibido con la bebida más exquisita de
los aztecas, una mezcla de cacao con maíz molido y variadas especias que
llamaban la bebida de los dioses.
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